MONTAÑÉS DE LOS PIRINEOS
Los autores que han estudiado detenidamente este perro (Pierre Mégnin, de Bylandt, Sénac Lagrange) están de acuerdo en que no constituye una raza autóctona europea. Al igual que las demás razas de perros de montaña esxistentes en Europa, la de los Pirineos debió de ser introducida durante las invasiones arias, encontrándose el antecesor común a todas ellas en el Dogo del Tíbet. Los historiadores locales señalan que, ya en el siglo XV, algunos perros de los Pirineos estaban destinados a la guarda del castillo de Foix y de Lourdes. En el siglo XVII fueron introducidos en la corte de Luis XV por Mme. de Maintenon y luego por Louvois, siendo más tarde exportados a diversos países. En Francia son numerosas la regiones donde se le cría. En Inglaterra y América existen también crías muy prósperas de este can.
Su standard, sin embargo, no data más que de 1907. Pese a sus notables cualidades temperamentales y utilitarias, el Montañés Pirenaico no parece ser objeto de gran reproducción, debido sin duda a las vicisitudes de nuestra época, a su enorme tamaño y a los cuidados que su pelaje requiere. Ello no obstante, su majestuosa elegancia, su singular mirada y su carácter plácido, bondadoso y fiel, pero también bravo, han hecho que muchos cinófilos se ocupen de él, trabajando con fe y tenacidad para la conservación de la pureza de su tipo pese a las grandes dificultades actuales.
Tiene este perro una talla considerable (70 a 80 cm. en los machos, y de 65 a 72 en las hembras) y un aspecto impresionante y majestuoso, pero elegante al propio tiempo. Atendida su altura y tamaño general, su cabeza no resulta demasiado maciza, estando caracterizada por un cráneo ojival, un stop poco pronunciado y un hocico ancho y de labios poco colgantes. En conjunto la cabeza recuerda la de un oso pardo que tuviese las orejas caídas. Ojos más bien pequeños, de un castaño ambarino, con los párpados un poco oblicuos, apretados y pigmentados de negro. Su expresión es característica; los que conocen bien la raza dicen que es una expresión " pirenaica". En realidad resulta muy difícil analizarla y describirla por escrito: constituye un algo indefinible, acariciante, contemplativo y melancólico a la vez. Las orejas son algo pequeñas, triangulares, de punta redondeada, insertas al nivel de los ojos y apretadas contra las mejillas. Cuello corto, con ligera papada. Lomo largo, ancho y horizontal, con el pecho redondo pero no muy bajo. Grupa ligeramente inclinada y vientre moderadamente recogido. Espaldas un poco oblicuas, con la cruz bien marcada; aplomos rectos y pies compactos, poco largos y con dedos arqueados. Muslo robusto y carnoso, no muy largo; corvejones frecuentemente demasiado abiertos y rectos. Se exige la presencia de espolones dobles.
La cola es también característica: larga, espesa, con abundante penacho y un ligero gancho terminal. Su porte no debe ser bajo; en acción, se levanta sobre el lomo, redondeándose, posición que en el dialecto pirenaico se llama "arrondera". Pelo muy espeso, bastante largo, flexible y lacio. Es más largo y fino en la cola y calzones, tolerandose una ligera ondulación en esas regiones del cuerpo.
Color generalmente blanco puro, adornado en la cola. Mucosas siempre pigmentadas de negro. Las principales características que deben buscarse en este perro son los puntos de la cabeza, la mirada pirenaica, el aspecto general fuerte y elegante, el porte de la cola y el color del pelaje. En la vertiente española de los Pirineos se encuentran ejemplares por lo general tan perfectos como los de la francesa, si bien son menos altos, de pelo más ralo y a veces corto, de color más recargado en obscuro y de cabeza más ancha y redonda.
El perro Montañés de los pirineos vive en compañía de los rebaños. En otro tiempo desempeñó la misión de proteger a aquéllos contra el ataque de los lobos que infestaban la región, pero actualmente su papel casi se limita a la guarda y defensa de las viviendas en su área geográfica natural. Sin embargo, su majestuosa elegancia y su carácter singularmente afectuoso hacen que otras regiones lo adopten como perro de guarda y de compañía.
Fuente: enciclopedia canina, editorial noguer