CHOW-CHOW
Oriundo de China, donde todavía se le cría y ceba como animal comestible, el Chow-chow es un perro de reciente introducción en Europa. En el año 1878, el embajador de Inglaterra en China importó dos ejemplares que pasaron a ser propiedad del Príncipe de Gales, el futuro Eduardo VII. En Francia empezó a conocerse hacia 1900, conquistando inmediatamente gran popularidad en los medios aristocráticos de la capital francesa.
Es el Chow-chow un perro de talla mediana (unos 53 cm.), cubierto de abundante pelaje y con una cabeza que que recuerda la del león. Posee como particular característica la pigmentación de la mucosa lingual de un color azul violáceo muy pronunciado. Tiene la cabeza fuerte, el cráneo ancho y plano, el stop poco pronunciado, el haocio más bien corto y grueso, los ojos pequeños, hundidos y preferentemente obscuros, con una mirada penetrante y una expresión sombría y ceñuda. Orejas triangulares, pequeñas, tiesas y dirigidas hacia delante. En el animal adulto, la frente está surcada por numerosos pliegues. Cuello corto, provisto de abundante collar piloso y espesa melena en la cabeza que contribuye a dar al perro su aspecto de león. Cuerpo bastante corto, con el pecho moderadamente redondeado, pero ancho, profundo y bajo, Riñón sólido y musculoso; el vientre no debe ser nunca agalgado. Puesto de pie, el perro parece relativamente alto. Tiene las patas delanteras con buena osamenta, musculosas y rectas; la espalda oblicua y recia. Los miembros posteriores presentan un corvejón característico, muy abierto, guardando cierto parecido con las patas del elefante. La cola, de mediana longitud, curvada y apoyada sobre el lomo. El pelo es abundantísimo, denso, tieso y más bien áspero, con un vello interior suave, lanoso y espeso. Los cuartos traseros están provistos de abundantes calzones, formados, al igual que el penacho de la cola, por pelos más largos, frecuentemente de color más claro que el resto del pelaje. Sin embargo, debe evitarse la excesiva decoloración de etos pelos, que no han de parecer nunca desteñidos. Los colores admitidos para esta raza son: negro, azul, rojo, leonado, crema y blanco, con las mucosas coloreadas en relación con la pigmentación general. Se considera defectuosa la existencia de manchas en el pelaje.
Tiene este perro una estética sumamante atractiva y original. pero ha conservado el carácter y pensar orientales, mostrando una calma, una altivez, un orgullo y una dignidad impasibles y sorprendentes, a las que estamos poco acostumbrados y que a menudo nos desconciertan. Es capaz de mostrar un alto grado de fidelidad y sincera ternura por su amo, pero a veces tiene arranques que le hacen aparecer como un animal salvaje, insumiso y feroz, que no tolera las violencias y que, despreciando los golpes, no los alvida. Ello no obstante, la popularidad y atracción que este perro ha despertado entre los cinófilos se debe tanto a sus excepcionales rasgos físicos como a ese temperamento "chino".
Fuente: enciclopedia canina, editorial noguer