
En el periodo después de la independencia se observó que la mayoría de la elite peruana estaba compuesta por diversos grupos de ideología nacionalista. Estos grupos intervienen de manera principal en el quehacer político y económico luego de mediado el decenio del 20. El éxito de estos grupos se puede explicar por la existencia de cinco factores: la concentración del nacionalismo en una zona del territorio peruano, el norte, la concordancia para un acuerdo de exclusividad comercial con Chile, el apoyo de la clase mercantil, sus orígenes naturales coloniales por sobre el caos reinante, y por último, la afinidad de estilo que tenía con el caudillismo.
Los nacionalistas agrarios del norte:
Luego de la independencia los terratenientes del norte del Perú se encontraban sumidos en una crisis económica debido al prolongado y desgastador proceso que ésta implicó y debido al ingreso de la competencia internacional. La importación masiva de bienes de menor precio es un punto importante para explicar la tendencia proteccionista de este grupo que al perder mercado tomaron una posición entendiblemente defensiva ( no necesariamente justificada ), si tomamos en cuenta que hubieron intentos fallidos por desarrollar una industria exportadora.
Los principales competidores para los terratenientes norteños fueron los norteamericanos que aprovecharon la situación de escasez en que se encontraba el norte y centro del país para introducir sus productos de menor precio. La reacción de los terratenientes del norte fue a través de la presión política para el establecimiento de aranceles a los productos agrícolas, el mantenimiento de las relaciones de parentesco y clientelares con los proveedores y el reforzamiento militar en la sierra del país. Estas estrategias fueron el punto de partida del proteccionismo.
El papel de Chile en la integración nacionalista:
Aunque fueron eficaces las estrategias anteriores, éstas no fueron la razón principal del establecimiento del proteccionismo como política nacional. Fue la incursión chilena a través del desarrollo de un marco comercial integrado lo que sedujo y fortaleció a la elite norteña para el establecimiento de las políticas proteccionistas, ya que esta posición daba soluciones atractivas a este grupo económico y resultaba natural por la complementariedad que poseían los dos mercados.
El grupo que condujo esta postura integradora con el mercado chileno fue el consulado de comerciantes de Lima, que se apoyo sobre las exigencias de los hacendados del norte y de los molineros que apostaban también por esta opción, para cumplir sus propios y diversos intereses, entre los cuales sobresalía la reconstrucción de su marina mercante.
Este tratado de integración comercial con Chile no se firmo si no hasta el 35 con Salaverry y estuvo en pie muy poco tiempo, sólo hasta la llegada de Santa Cruz que llego con intenciones de derogarlo y, por supuesto, lo hizo. Pero el comercio con Chile nunca se detuvo y finalmente, en el 40, los estadounidenses se ven derrotados por el poco mercado que para ese entonces poseían. Y ya por esos años los peruanos, por diversos factores, comienzan a vislumbrar la posibilidad exportadora y disminuye el ímpetu de integración con Chile.
Artesanos del Perú desunidos:
¿Qué hacer con la industria nacional?. A inicios de la república peruana se observa una industria nacional incipiente con tecnología obsoleta y una estructura de costos altísima. Por supuesto, este sector de la economía no estaba en capacidad de competir con los productos importados. Esto genera que estos grupos industriales o protoindustriales se constituyan en defensores de la postura proteccionista.
Desde el congreso, movido por influencias de estos grupos y secundados por los magnates agrarios y caudillos del interior, se establecen altísimos aranceles y ,para algunos productos, prohibiciones comerciales.
De estos grupos protoindustriales sobresalen los artesanos que por la calidad y exclusividad de sus productos tenían relaciones comerciales con los grupos de elite del país y que sus exigencias arancelarias no eran vistas como amenazas por lo específicas y además nunca llegaron a niveles exclusionistas. Sin embargo, este grupo fue de utilidad para la postura proteccionista norteña por su eficacia en el logro de favores arancelarios.
No fue sino hasta el decenio del 40, que debido a un cambio de gustos de la elite por artesanía más barata, y por el inicio de una clase industrial moderna y exportadora, y más tarde, en el 50, con la instauración del liberalismo, que este grupo redujera su poder y participación en la política comercial peruana.
Pero lo que al final lograron los artesanos fue dejar segmentada a la industria nacional, por la falta de atención que este grupo, por egoísmo, permitió hacia sus homólogos industriales de otros sectores comerciales.
Auge y caída del “nacionalismo de los comerciantes”:
La influencia que ejerció el consulado de comerciantes de Lima en el Perú de la postindependencia fue uno de los principales factores para el desarrollo de una economía proteccionista. Este grupo se constituyó como el sector de la elite dominante en la esfera política y económica del país. No sorprende, entonces, que este grupo haya determinado en gran medida las tendencias políticas y económicas del estado peruano.
La política comercial del consulado de comerciantes en los años postindependentistas se resumía en seis puntos: la integración con Chile, la promulgación de leyes que impidan el ingreso de comerciantes extranjeros, el dumping que practicaban los extranjeros, el establecimiento de aranceles, la creación y supervisión de proyectos de finanzas públicas, y finalmente, la puesta en marcha de diversos proyectos de desarrollo comercial.
Estas tendencias fueron cambiando con el paso de los años y a mediados de la década del 40 los comerciantes ya veían con otros ojos a sus homólogos extranjeros. Hacia el 50 ya abrazaban con convicción las ideales liberales.
Análisis del nacionalismo comercial:
Luego de conocer el accionar del grupo comercial de Lima, es de interés entender los factores que determinaron su comportamiento y el del estado para con ellos. La evidencia señala cuatro explicaciones, que son: los vínculos que unían a comerciantes y productores, la inclinación histórica en favor de soluciones monopólicas, el nacionalismo como disfraz que revestía la aversión al riesgo, y por último, el nacionalismo como consecuencia de las luchas desencadenadas a partir de las finanzas del caudillismo.
De las anteriores, no es cierto que en el Perú haya existido una relación vinculante entre comerciantes y productores, hecho que sí existía en otras zonas del continente. En cambio, hay fuertes evidencias históricas que apoyan la inclinación monopólica de los comerciantes limeños que provienen del renombrado Consulado Colonial de Lima; evidencias que se deben tomar con pinzas ya que la mayoría de los integrantes del Consulado de comerciantes no tenían relación con el Consulado Colonial de Lima ni estaban acostumbrados a las prácticas monopólicas. La aversión al riesgo que tenían los comerciantes a raíz de la inserción en el mercado mundial, producto de la independencia, y las cargas que la pirámide de crédito, generada por los consignatarios internacionales, ponía sobre ellos, efectivamente explica en gran medida, apelando a la racionalidad de los agentes, el desarrollo estratégico de un nacionalismo por conveniencia. Las luchas de motivo fiscal ofrecen la mejor explicación al nacionalismo mercantilista. Esta relación será explicada en otro capítulo.
Hacia un modelo económico:
Hacia el decenio de 1820 se vislumbraba un cambio revolucionario en el Perú, un país que poseía grandes extensiones de tierras, abundantes minerales, mano de obra poco calificada y escaso capital. Estos factores lo empujaban por el camino de las exportaciones y el libre comercio, pero la historia la escribieron ciertos grupos sociales, que optaron por impensados caminos, guiados por un afán proteccionista ante el ingreso de competidores más eficientes, el surgimiento de riesgos, la falta de claridad en los mercados y factores políticos. Los grupos exportadores también apoyaron un proteccionismo debido al alto costo del crédito y a su incapacidad de ser competitivos con la tecnología que poseían, y los grupos de consumidores se diluyeron en el sistema, sin hacer oír sus voces. Esta dinámica en los grupos comerciales del Perú determinó el predominio de las políticas proteccionistas.
Dejando de lado la especulación los datos apoyan dos hipótesis: la económica, que sostiene que para que el liberalismo haya triunfado se necesitaba un mínimo de estabilidad económica (monetaria), lo que no se dio sino hasta el decenio de 1840 donde el riesgo comercial y económico disminuyó; y la política, que igualmente sostiene la necesidad de estabilidad, lo que no se dio por la falta de concentración política.